Tener el sistema de gestión de un negocio corriendo solo en una computadora local es, cada vez más, un riesgo innecesario. La nube resuelve tres problemas de golpe: acceso desde cualquier lugar, respaldo automático y continuidad si un equipo falla. No se trata de una moda tecnológica sino de una forma más segura de operar, sobre todo para negocios que ya dependen de su sistema para facturar y cobrar todos los días.